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News and Announcements

Facing Forward | Mirando hacia adelante

Strengthening Chicago’s Latinx School Communities by Championing Parent Engagement 

When Cristina Carreto reflects on her nearly decade-long career as a Family and Community Engagement (FACE) manager for Chicago Public Schools (CPS), she often thinks about Martita, a Pilsen parent who she met back when she was just starting out. 

“Martita and I bonded because she was so involved and engaged in the community. She knew every community member—from Pilsen Neighbors to the alderman’s office. She was that mom who was in everything,” Cristina said. “She was the type of person who would do anything and everything for you, even though she didn’t have a lot. Even though she passed away last year, I still think about her and I know that I have to live up to her legacy.” 

In her role as FACE manager in Chicago’s Pilsen and Little Village communities, Cristina says that no two days are ever the same and that her job begins the moment she wakes up. In the morning, you might find her meeting with parents to teach them about budgeting their schools’ Title I funding or how to enroll their children in pre-k, while in the afternoon, you might find her helping connecting parents to other city services or their elected official for assistance. 

As a graduate of Farragut Career Academy, navigating these communities comes easily to Cristina because she grew up in Little Village and the parents she serves are now her neighbors. However, her current role is a stark contrast to her first FACE manager position, where she worked with communities on the far South and Southeast Sides of the city. Even though this job was well outside of her comfort zone, she says it taught her the importance of building a dynamic and diverse network of relationships because every community has its own unique strengths, struggles, and needs. 

“When I was working with African American and Latinx communities on the South Side, it was important to find ways to make them understand that my job is invested in community work regardless of race,” she said. “For example, I worked closely with Joyce Chapman of the Far South Community Action Council, and me being a kid from Little Village going over to Roseland, she could have said: ‘what do you know?’ but we worked together and still have a great relationship, which means a lot to me.”

Now as a mom of two kids herself, Cristina says she understands the needs of the parents in her community even more deeply than she did before. While she has always focused on building relationships with parents to help them navigate the district, becoming a mom helped her see that what parents in her community want most is for their kids to receive a world-class education. 

“As a parent in the community, I feel like I have great options to send my own kids to,” she said. “There’s Jungman, which has a great STEM program. There’s Whittier, which has a great dual language program. There’s amazing work happening at CardenasLittle Village Academy has an amazing principal, as do Corkery and Zapata. My parents should all be able to say that their kids went to a great public school.” 

Cristina also coordinates a Parent University, where parents can participate in workshops that range from financial literacy to Zumba and self-care. She also works with CPS offices, including Early Childhood Education and Diverse Learner Supports and Services, to offer programming that teach parents about the different facets of the district. Her ultimate goal is to be able to expand these services so parents can choose between plenty of learning options. Though running a Parent University is a big undertaking that can often be discouraging, she reminds herself that, above all, her job is to encourage the parents in her communities to actively engage in their children’s education. 

“I hope that my families see me as someone who wants to make a difference,” she said. “I always want to do good work because I have an investment in my communities.” 

And with Cristina helping her community grow, we cannot wait to see what the next generation of Pilsen and Little Village leaders, including her own two children, accomplish in the years to come.


Fortaleciendo las comunidades escolares latinas de Chicago al promover la participación de los padres

Cuando Cristina Carreto reflexiona sobre su carrera como mánager de Participación Familiar y Comunitaria (FACE) de las Escuelas Públicas de Chicago, muchas veces se acuerda de Martita, una madre de Pilsen que conoció cuando comenzó su carrera hace ya casi una década. 

“Martita y yo nos acercamos porque ella estaba muy involucrada en la comunidad. Conocía a todos los miembros comunitarios, desde el consejo comunitario Pilsen Neighbors hasta la oficina del concejal. Era una madre de familia que participaba en todo”, dijo. “Era el tipo de persona que haría cualquier cosa por ti, aunque no tuviera mucho. Aunque falleció el año pasado, la sigo recordando, y sé que tengo que cumplir su legado”. 

Como una mánager de FACE en las comunidades de Pilsen y Little Village en Chicago, ningún día es igual a otro y su trabajo empieza en el momento en que se despierta. Por la mañana, imparte talleres a los padres sobre cómo presupuestar los fondos escolares del Título I, y sobre cómo inscribir a sus hijos en el pre-kínder. Mientras que por la tarde, los ayuda a comunicarse con otros servicios municipales o con sus funcionarios electos.

Como graduada de la escuela Farragut, tiene un buen conocimiento de todos los aspectos de estas comunidades porque creció en Little Village, y los padres a los que apoya son ahora sus vecinos. Sin embargo, su función actual es todo lo opuesto a lo que hacía previamente como mánager de FACE, donde trabajaba con comunidades en el extremo sur y en el sudeste de la ciudad. Aunque el trabajo estaba fuera de su zona de confort, le enseñó la importancia de crear una dinámica y diversa red de relaciones porque cada comunidad tiene sus propias fortalezas, dificultades y necesidades. 

“Cuando trabajaba con las comunidades afroamericanas y latinas en el sur, era importante encontrar maneras de hacerles entender que estaba comprometida con la comunidad sin importar la raza”, dijo. “Por ejemplo, trabajé estrechamente con Joyce Chapman del Consejo de Acción Comunitaria del Extremo Sur. Y como era alguien de Little Village que visitaba la vecindad Roseland, me pudo haber dicho: ‘¿qué sabes de nuestra comunidad?’ Pero trabajamos juntas, y aún tenemos una gran relación, lo que significa mucho para mí”. 

Ahora que es madre de dos hijas, Cristina ahora comprende de mejor manera las necesidades de los padres de su propia comunidad. Aunque siempre se ha centrado en establecer relaciones con estos para que conozcan mejor el distrito, al convertirse en madre entendió que lo que más desean es que sus hijos reciban una educación de primera clase. 

“Como madre de familia en la comunidad, siento que puedo elegir entre muchas buenas escuelas para mis hijas”, dijo. “Está la escuela Jungman, que tiene un buen programa de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Está la escuela Whittier, que tiene un buen programa de inmersión en dos idiomas. Hacen un increíble trabajo en la escuela Cardenas. La escuela Little Village tiene un excelente director, al igual que las escuelas Corkery y Zapata. Mis padres podrán decir que sus hijos asistieron a una excelente escuela pública”. 

Cristina también coordina una Universidad para Padres, donde los padres pueden participar en talleres que abarcan temas desde conocimientos financieros, Zumba y cuidado personal. También trabaja con las oficinas de CPS, como la de Educación de Primera Infancia y la de  Apoyo y Servicios para Estudiantes Diversos, a fin de proveerles a los padres programas que les enseñen los diferentes aspectos del distrito. Su objetivo final es poder expandir estos servicios para que puedan elegir entre muchas opciones de aprendizaje. Aunque dirigir una Universidad para Padres es una gran responsabilidad que a veces puede ser desalentadora, se recuerda a sí misma que, sobre todo, su trabajo consiste en animar a los padres en sus comunidades a que participen activamente en la educación de sus hijos. 

“Espero que estas familias me vean como alguien que quiere hacer una diferencia”, dijo. “Siempre quiero hacer un buen trabajo porque estoy comprometida con mis comunidades”. 

Y con el apoyo de Cristina de hacer crecer su comunidad, esperamos con ansias los logros que alcanzará la próxima generación de líderes de Pilsen y Little Village, incluyendo sus dos hijas, en los futuros años